Cómo aprovechar el encierro para crecer

Estemos o no en contacto con el coronavirus en estos días, el estado de alarma nacional nos obliga a todos a renunciar a muchas de nuestras actividades cotidianas. La obligación de quedarnos en casa nos expone a mucha más convivencia con nuestros seres queridos, o a lo contrario, a mucha más soledad si vivimos solos.

Y lo difícil está por llegar, porque muchas de nuestras actividades, aficiones y obligaciones cotidianas tienen el beneficio añadido de mantener bajo llave nuestras emociones no resueltas. Si nos las quitan, esas emociones empiezan a moverse y salir a la superficie de nuestra mente consciente. Nadie nos ha preparado en esta cultura nuestra para enfrentarnos a estos niveles de quietud, silencio y recogimiento.

Así que, si no podemos evitarlo, tendremos que disfrutarlo, como dice el dicho popular. Aquí propongo algunas ideas, tareas y reflexiones para ayudarnos a todos a sacar provecho de esta oportunidad y dejar que estas semanas de encierro se conviertan en una aventura de crecimiento en lugar de un monumental aburrimiento.

Respirar grande y suave

Lo primero es tomárnoslo con calma, que no con resignación. Cuanto más tranquilos estemos en cada momento, más disfrutable puede ser lo que va a pasar a continuación. Para relajar el cuerpo la única herramienta que existe es la respiración. Respirar grande y suave unas tres o cinco veces cada vez que podemos invita a nuestro cuerpo a volver a relajarse durante unos instantes.

Al servicio del cuerpo

Lo segundo es ponernos a la escucha de nuestro cuerpo y su lenguaje de emociones, sensaciones, instintos e impulsos. De nuevo es la respiración la que nos ayuda a hacerlo, junto con nuestro foco de atención. La linterna de nuestra mente puede apuntar a la serie que hemos puesto en la tele o puede volver a pensar en lo que hicimos el sábado pasado, o puede irse a twitter a ver qué se dice.

Usamos, pues, nuestra linterna mental para recorrer el cuerpo con cada respiración hasta que empezamos a identificar sensaciones en distintas partes del cuerpo. Podemos empezar por buscar qué punto del cuerpo está más incómodo y cuál está más relajado o agradable. Cada vez que cogemos aire imaginamos que ese aire es como un escáner de luz blanca que baja a lo largo del cuerpo hasta los pies y luego vuelve a subir para salir. Y con cada pasada del escáner podremos ir notando distintas sensaciones del cuerpo que podemos luego apuntar.

No hace falta que estas sensaciones tengan un significado especial. El único objetivo de este ejercicio es desarrollar nuestra percepción corporal y ponernos al servicio de lo que nuestro cuerpo, y nuestra mente inconsciente están diciendo. Al hacer esto empezamos a elegir naturalmente nuevas posturas, actividades y pensamientos que ayudan al cuerpo a sentirse mejor, y al integrar más mente y cuerpo empezamos a gastar mucha menos energía en cualquier cosa que hagamos.

un diario

La tercera propuesta es dejar de resistirnos al encierro. Nos puede ayudar un diario, ya sea virtual, con un documento en el ordenador que abramos para escribir a ratos en él, o a la vieja usanza, con un cuaderno y un bolígrafo que podamos coger en cualquier momento.

El diario nos sirve para escribir lo que estamos pensando y sintiendo en cada momento. Nos da algo concreto que hacer cuando nos empieza a agobiar el aburrimiento o la inquietud, y nos permite pasar de una dinámica de hacer cosas para no aburrirnos a una nueva actitud en la que entramos en ese aburrimiento a ver qué esconde detrás.

liberar emociones

El cuarto consejo es que podamos expresar emociones libremente cada vez que nos haga falta. Esto es enormemente liberador y suele cortar muchos aburrimientos o estreses de cuajo. La ansiedad en todas sus formas – estrés, aburrimiento, inquietud, incomodidad, angustia, etc. – suele ser una emoción que aún no se ha identificado. Es una incomodidad enorme que resulta del combate entre la parte de nosotros que necesita expresar una emoción y la parte de nosotros que tiene pánico a que esa emoción salga.

Para poder expresar emociones de modo seguro debemos habilitar un espacio de la casa en el que nadie nos vaya a interrumpir. Podemos asignar uno de los cuartos de dormir con una tarjeta en la puerta que se pueda girar si alguien está dentro. Así cualquiera de los miembros de la familia puede disfrutar de un rato de soledad tranquila en el que pueda soltar cualquier emoción sin que los otros lo juzguen o lo interrumpan.

Idealmente en este cuarto habrá pañuelos desechables, mantitas para arroparnos y cojines o cosas blandas que uno pueda golpear para rabiar a gusto. Una almohada o cojín puede resultar útil también para gritar sin hacer demasiado ruido, tapándonos la boca con la almohada. Naturalmente habrá que pensar en las medidas de higiene oportunas y usar fundas o mascarillas al chillar contra la almohada si hay peligro de contagio entre unos familiares y otros.

contener conflictos

Este cuarto puede resultar especialmente útil cuando se produzcan conflictos en casa. En cuanto se pueda detener el conflicto es buena idea que ambas partes se separen y procesen sus propias emociones de modo autónomo. Una puede ir al cuarto de las emociones y otra puede buscar otra esquinita de la casa. Así, las dos partes tendrán un espacio privado para relajarse, soltar emociones y reflexionar sobre qué responsabilidad tiene cada uno en la generación del conflicto.

Compartir, empatizar, socializar (online!)

La quinta recomendación es que busquemos personas de confianza con quienes hablar y compartir nuestras sensaciones, preocupaciones e inquietudes. Ya sean familiares que vivan con nosotros, amigos con quienes podamos hacer Skype, o colegas del trabajo con quienes tengamos buena química. Queremos buscar a personas que nos ayudan a sentirnos mejor, no lo contrario. Ojo.

yoga, meditación y similares

Como sexto consejo podemos intentar hacer yoga o meditación mediante vídeos de guía en youtube. El yoga tiene la ventaja de proporcionar una buena relajación física y estiramientos del cuerpo sin ocupar demasiado espacio. Puede hacerse en espacios relativamente pequeños. Y hay muchos vídeos de relajaciones guiadas en youtube en los que una voz nos va guiando para visualizar y practicar la respiración y la relajación corporal.

Dentro de este apartado puedo proponer dos técnicas concretas que uso yo desde hace algún tiempo y que me han ayudado. La primera es el método TRE del Dr. David Berceli. Este método no es yoga, sino una secuencia de seis ejercicios sencillos que fatigan los grandes grupos musculares para desencadenar un temblor involuntario. El temblor es activado por el sistema nervioso autónomo y resulta muy liberador y relajante para el cuerpo.

Los animales suelen activar este temblor involuntario después de eventos de peligro, cuando salen de la reacción de shock, y las culturas indígenas solían también recurrir a rituales y bailes que activasen este temblor involuntario para relajar la musculatura. La secuencia de ejercicios está demostrada en este vídeo, creado por la organización oficial del Dr. Berceli: https://www.youtube.com/watch?v=FeUioDuJjFI&t=18s

Se pueden hacer los ejercicios siguiendo la demostración del vídeo, en unos quince minutos más o menos,  y luego dejar que el cuerpo tiemble unos diez o quince minutos. Si el cuerpo no tiembla no es un problema. Es normal que tarde algunas sesiones en empezar a moverse por falta de costumbre, y aunque no haya movimiento exterior visible, es posible que se activen procesos más sutiles internos que sigan dándonos una experiencia de relajación y liberación física o emocional.

La otra técnica que recomiendo es un método de meditación muy sencillo propuesto por Isha Judd, una guía espiritual. En este documental de una hora (https://www.youtube.com/watch?v=2EuDIkXTkR0) ella explica su visión del mundo y propone cuatro frases que hablan del momento presente, la perfección y el amor. La idea es sentarse o tumbarse cómodamente y decir la primera frase en alto o mentalmente. Luego concentrar la atención en la zona del corazón durante cinco, diez o quince minutos. Y repetir con cada una de las otras tres frases.

La ventaja de esta propuesta es que no hace falta creer las frases, no hace falta entenderlas y no se puede hacer mal. Solamente el ejercicio de dedicar veinte minutos o incluso llegar a una hora en contacto con estas palabras y con la mente puesta en el pecho moviliza emociones, sensaciones, pensamientos y crecimiento. Es una meditación que ayuda a salir de la mente y anclarse en el corazón, que es el centro de nuestras emociones.

Isha tiene varios vídeos bonitos con imágenes de Naturaleza estupendas y música armoniosa. Y su discurso espiritual es compatible con cualquier religión o ideología política porque no discute con ninguna. Sencillamente propone volver al corazón y al amor. Y esto es algo que nos viene muy bien en nuestra cultura tan hiper-racionalista. Con la práctica regular empiezan a moverse nuestras emociones y nuestras interpretaciones del mundo tan solo por el efecto de anclar nuestra atención en el corazón.

buscar ayuda cuando la necesitemos

El séptimo y último consejo es buscar ayuda experta cuando uno se esté volviendo un poco loco consigo mismo. Durante toda esta temporada de confinamiento obligatorio yo estaré ofreciendo sesiones de coaching gratis por Skype a quien las necesite, y posiblemente haya otros coaches, terapeutas o guías personales haciendo lo mismo. Basta con contactarme por las redes sociales o por el email de contacto en mi página web.

es una oportunidad para abrazar lo salvaje

Todos los consejos propuestos aquí ayudan a reducir la distancia entre la mente y el cuerpo. Esto relaja mucho al cuerpo y también mejora nuestros pensamientos, pero precisamente es relajante porque ayuda al cuerpo a liberar las emociones y sensaciones que necesita soltar desde hace mucho tiempo. Una vez que empezamos a soltar, debemos aprender a no perdernos, a regular el flujo de emoción, y a confiar en el proceso. Esto es lo que yo llamo abrazar lo salvaje.

Y no hay mejor situación para enfrentarnos a nuestro lado más salvaje que un confinamiento inevitable. Cuando dejamos de estar con los demás empezamos a estar con nosotros mismos. Y aquí hay una gran oportunidad de auto-conocimiento, reflexión, liberación de heridas del pasado y encuentro de una versión más humana y flexible de nosotros mismos.

Muchas personas gastan mucho dinero en irse a refugios lejanos para lograr este nivel de concentración en sí mismos. Ahora el coronavirus nos lo está regalando gratis. Sólo que no tendremos a un gurú ni unos monitores indicándonos qué actividad hacer en cada momento, sino que tendremos que ser nosotros los maestros de nuestro tiempo y nuestra voluntad hasta que se acabe el confinamiento obligatorio.

Este coronavirus nos va a enseñar muchas cosas sobre nosotros mismos a nivel individual y a nivel de la sociedad. (Puedes leer otro artículo sobre esto aquí) Está claro que vamos a cambiar muchos comportamientos después de pasarnos varias semanas encerrados en casa, y quizás nos demos cuenta de que muchas cosas de las que estábamos haciendo antes no eran necesarias. A lo mejor solamente eran formas de huir de nuestra realidad más profunda y humana.

Mucho ánimo a todos. Os deseo una gran transformación personal y un precioso reencuentro con vuestro yo más salvaje y humano.

Publicado por pinobethencourt

Leadership & Personal Growth since 2004.

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